La carne de Cerdo

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1. Experiencia y experimentos:

“Durante la segunda guerra mundial en la famosa campaña del norte de África bajo el mando del Mariscal Rommel, se enfermaron muchos soldados alemanes de «úlceras tropicales». Estas eran fétidas ulceraciones de las piernas que realmente los inutilizaban para la lucha. La permanencia en lazaretos era larga y finalmente  debían ser trasladados a zonas de clima más benigno.

Después de agotar todas las medidas terapéuticas ortodoxas se pensó que quizás la alimentación de la tropa tenía algo que ver con este penoso asunto. Los nativos no las presentaban y comparativamente lo único que no consumían era cerdo.

Se procedió a eliminar de la dieta dicho alimento y las lesiones desaparecieron prácticamente desde ese mismo instante.

Muchos supondrán que dichos efectos del cerdo son solo en las fritangas, costilla, chuleta, bola de pierna, lomo etc., pero el jamón, la mortadela, la manteca, el tocino y los productos ahumados también ejercen un efecto deletereo para la salud.

Muchos se equivocan con el cerdo por que el consumo de productos frescos del puerco suele desencadenar afecciones de tipo agudo tales como apendicitis, sinusitis, colecistitis y cólicos biliares, catarros intestinales, gastroenteritis con cuadros clínicos similares al tifo y al paratifo; también eczemas agudos, forúnculos, abscesos de glándulas sudoríparas y otros muchos más. Sin embargo, al observar por muy largo tiempo a los degustadores de salchichas de todo tipo, incluso salami, que también tienen componentes porcinos, no pude observar las citadas dolencias, pero las consecuencias les llegan.

En un experimento llevado a cabo por varios años se e resolvió alimentar animales en forma estrictamente experimental. Se compró toda una población de ratones blancos y el resultado lo publicado en 1955 en un libro llamado: «Homotoxinas y Homotoxicosis, bases para una Síntesis de la Medicina». Editora AURELIA VERLAG, Baden Baden.

Los ratones alimentados con carne de cerdo presentaron una tendencia hacia el canibalismo.

Después de algunos meses, particularmente después de un año, la incidencia de cáncer en diversas partes del cuerpo aumentó considerablemente, la presencia de dermatopatías se hizo también muy frecuente. Los ratones alimentados normalmente también enfermaron, pero la aparición de cáncer y de enfermedades mortales era mucho menor y el canibalismo igual a cero.

Con otros informes acerca de los efectos tóxicos de la carne porcina en animales pude redondear mejor la visión de conjunto. Perros Boxer, por ejemplo, si se les da carne de cerdo enferman de eczepruriginosis y viven mucho menos en promedio, pues las enfermedades internas y la sarna que los invade suelen ser malignas y precoces. Lo mismo se afirma de animales de circo, especialmente de leones y de tigres, a los cuales si se los alimenta con cerdo se vuelven perezosos y obesos, presentan epistaxis e hipertensión y el propietario de un criadero de truchas las vió morir en cuestión de días por haberlas alimentado con fino picadillo de carne de puerco.(1)

2. El parasito del cerdo:

La carne de cerdo ha sido señalada como responsable de infección por Taenia solium y Trichinella spiralis, parásitos que se alojan en el cerebro, músculos y otros órganos, causando grave daño.

“La cisticercosis se presenta cuando la larva de Taenia solium (cisticerco) se instala en diferentes tejidos. En el humano la enfermedad grave ocurre cuando la bacteria se aloja en el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), lo que se conoce como neurocisticercosis”, refiere la Dra. Edda Sciutto Conde, investigadora del Departamento de Inmunología del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la capital del país.

“Respecto a la triquinosis, cabe destacar que las larvas del parásito atraviesan la mucosa intestinal, alcanzan vasos sanguíneos o linfáticos (canales diminutos que transportan células de defensa en un líquido llamado linfa) y llegan a cavidades del corazón y pulmones. Por medio de la circulación arterial se dirigen a cualquier órgano o tejido, en especial músculos con gran actividad, aunque también pueden invadir cerebro y globos oculares”, indica el Dr. Jorge Tay-Zavala, quien se desempeña como jefe del Laboratorio de Parasitología del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM, también en la Ciudad de México.

La cisticercosis por Taenia solium afecta tanto al humano como al cerdo; en el primero ocurre por ingesta de alimentos contaminados y mal cocidos, y debido a los malos hábitos de higiene de las personas que procesan y preparan comida.

A su vez, la enfermedad afecta a los cerdos que se crían en condiciones insalubres y se alimentan con desperdicios (que incluyen materia fecal humana). En medios rurales y cada día más en urbanos, se practica extensamente el fecalismo al ras del suelo (deposición de  excretas al aire libre), lo que aunado a los hábitos coprófagos (consumir heces) del cerdo,  favorece de manera importante el ciclo de vida de dicho parásito.

De acuerdo con la Dra. Sciutto Conde, Taenia solium presenta tres diferentes estados de  desarrollo: adulto (gusano o tenia), larvario (cisticerco) y huevo “Cuando el humano o el cerdo los ingiere, estos huevos pueden desarrollarse al estado de cisticerco o larva causando la enfermedad llamada cisticercosis. El ciclo de vida del parásito se completa cuando el hombre come carne de cerdo con cisticercos y éstos se desarrollan al estadio de gusano adulto”, explica la investigadora.

El cisticerco se aloja principalmente en el sistema nervioso central, ojo y tejidos muscular y  subcutáneo. Al estar presente en el encéfalo o cerebro causa neurocisticercosis, enfermedad  que se caracteriza por amplia diversidad de síntomas, mismos que dependen del número de larvas instaladas, localización y estado inflamatorio que genera la presencia del parásito en  este lugar.

“Llama la atención que a pesar de la vulnerabilidad del compartimiento en el que se desarrolla el cisticerco (es decir, sería relativamente fácil hacerle daño), aproximadamente 20% de los afectados no presentan signos que ameriten consulta médica y se diagnostica en forma casual”, comenta la Dra. Sciutto Conde.

Y agrega que en la mayoría de los casos se presentan intenso dolor de cabeza, convulsiones,  crisis epilépticas y trastornos en la conducta. “De hecho, la neurocisticercosis es una de las principales  causas de enfermedad neurológica en humanos, tanto en México como en otros países de América Latina, Asia y África”.

Cuando el humano se infecta, la enfermedad se manifiesta en tres fases  cuya severidad depende del número parásitos ingeridos: Intestinal. Inicia a las 24 horas de la infección y es causada por la fijación de parásitos hembras, así como la penetración y movimiento de las larvas en la mucosa intestinal. Lo anterior ocasiona dolor abdominal, náuseas, vómito, dolor de cabeza, transpiración y malestar general, cuadro que  semeja el de intoxicación alimentaria aguda.

Migración o invasión a músculos. Las larvas circulan por vía sanguínea y  pueden llegar a vasos capilares (vías sanguíneas) estrechos en los diferentes  órganos y tejidos. Por movimiento activo, aquéllas los rompen y migran  hasta que son atrapadas por la reacción inflamatoria producida en torno a ellas, lo que ocasiona edema (acumulación de líquido, que es más notable en rostro y párpados), fiebre, sensibilidad a la luz, conjuntivitis (inflamación y enrojecimiento de la conjuntiva o tejido blanco del ojo)  y dolor muscular.

Tienen preferencia por los músculos pobres en glucógeno (tipo de azúcar empleado como alimento de reserva) pero con gran actividad; sin embargo, pueden invadir el encéfalo, corazón, pulmones y globos oculares.

En consecuencia, llegan a ocasionar alteraciones cerebrales, convulsiones, dolor de cabeza, vértigo, insomnio, irritabilidad, inflamación en el músculo cardiaco, problemas respiratorios, decaimiento generalizado y pérdida  de peso.

De estado. Se presenta cuando las larvas ya se han establecido y formado quiste en los músculos. El síntoma dominante es dolor, que se exacerba (incrementa) al practicar ejercicio, sobre todo cuando los parásitos mueren debido a la reacción inflamatoria.

3. Enfermedades del cerdo:

a) Escrofulosis:

La escrofulosis que se presenta en los niños, caracterizada por inflamación de glándulas y ganglios.  Estos últimos se descomponen literalmente y terminan formando fístulas. Se llegan a constituir en verdaderos paquetes ganglionares especialmente en  el cuello, de tal modo que los niños toman un aspecto de cerditos  (scropha = la marrana, scrophula = su cerdito).

Posiblemente se quiso, al dar este nombre, subrayar la enfermedad y su causa. Las madres hoy en día arreglan fácilmente la lonchera de los niños para el colegio  pues el jamón y los perros son plato obligado de estos pequeños seres, quienes  desde la más temprana infancia tienen que vérselas con la patología suis. Niños  con glándulas y ganglios que nunca se desinflaman, niñas con flujos hediondos  desde la más tierna edad, seres pequeños plagados de infecciones aparentemente virales y a quienes «todo se les inflama» están atiborrando los consultorios de los  pediatras. Ni qué decir acerca de las «alergias».

b) Tuberculosis:

Se manifiesta preferencialmente después de supresiones medicamentosas  de fiebre. A una edad ya más avanzada, especialmente después del tratamiento de resfriados con salicilatos, pirazolonas y otras medidas supresoras de la fiebre se observa el así llamado «infiltrado eosinofílico» de los vértices  pulmonares.

Al disolverse esta fase de impregnación (vicariación regresiva en sentido de la Homotoxicología)se nos presenta la caverna o fase de reacción y en ella, dadas las condiciones adecuadas, se forma la tuberculosis pulmonar abierta. De esta manera intenta el organismo eliminar la toxicosis generalizada.

La alopatía mata con estreptomicina los bacilos de Koch que viven como saprofitos en una caverna que ellos nunca construyeron, sin tener en cuenta la situación tóxica causal, que vista biológicamente, sería de primerísima necesidad corregir. A nadie hasta ahora se le ocurrió pensar que nos hallamos ante una lesión de origen alimenticio la cual debido a una terapia no biológica se convirtió en una patología iatrogénica.

c) Adicción:

Aquellos seres humanos que se acostumbraron a consumir esta carne llegan a  ser prácticamente adictos a ella. Basta oír las protestas de los enfermos  cuando, en vista de sus dolencias crónicas, me resuelvo a prohibírsela.

El siquiatra Dr. W.HOFFMANN de Mannheim examinó el asunto y llegó a la conclusión de que la inmensa mayoría de los consumidores de cerdo analizados por él, cumplían a cabalidad con las condiciones para considerarlos adictos.

¿Existe pues la adicción al cerdo? Los porcinómanos encuentran toda clase de disculpas para comer puerco. Rechazan enfáticamente la culpabilidad del animalito  en sus dolencias y justifican su menú con toda clase de razonamientos, al igual que fumadores y bebedores. A quienes se han podido liberar de la afición a a carne porcina termina ésta produciéndoles asco y la reconocen si alguna vez equivocadamente la sirven en su plato. Algo similar ocurre con aquellos ex-fumadores que de pronto huelen un cenicero trasnochado.

d) Gripe porcina:

Es un factor tóxico de gran importancia. Según el profesor SHOPE del Instituto de Investigaciones Virales de Londres, alcanza a pasar todo el verano en los pulmones del cerdo y prácticamente se le encuentra elaborado en embutidos y salchichas. Quien  coma de esta carne logra adquirirlo. Una vez en el cuerpo migra, según el Profesor LETTRE, al sitio de su pertenencia biológica, es decir, el tejido conectivo pulmonar, en donde permanece en estado de eclipse (de invisibilidad) hasta que le llegue una propicia oportunidad para su reproducción, por ejemplo, en primavera cuando hay carencia vitamínica, pobreza de sol y resfriados. Brotan entonces las epidemias de gripe viral.

4. Sustancias nocivas de la carne de cerdo:

a) La grasa en el cerdo

 En el puerco la grasa se encuentra intra-celular, mientras que en otros animales (res, carnero) está fuera de la célula, en el tejido conectivo.

En una que otra res muy vieja pueden hallarse pequeñas cantidades de grasa dentro de la célula, en tanto que en el cerdo el porcentaje es bien alto. Las macro-moléculas están cargadas de colesterol y juegan su papel en la hipertensión y en la arteriosclerosis. Se las considera factores adicionales en el infarto del miocardio y en las coronariopatías, en las afecciones circulatorias de la periferia especialmente en combinación con nicotina.

La carne de cerdo contiene mucho azufre. Esto se comprueba en los experimentos de putrefacción y descomposición en los cuales el azufre de los tejidos se degrada.

Se le nota por su penetrante fetidez (H2S). Experimentos diferenciados de putrefacción con carne de cerdo, de res y de carnero dieron a conocer que la que tiene el menor contenido  de azufre es la de carnero. Los recipientes con cerdo tuvieron que ser retirados del cuarto a los pocos días pues su hediondez era simplemente insoportable.

La carne de res se acidificó pronto pero no hedía ni la cuarta parte. La carne de carnero aún  después de tres semanas apenas si comenzaba a mostrar signos de putrefacción

b) El  cerdo y el alzheimer  o demencia

Hace poco me escribió un amigo llamado Guillermo,  refiriéndome  sobre el cerdo: “El consumo de esta especie animal produce en el organismo una transformación de su proteína generando los llamados priones. El prion como se sabe es la fuente del mal que produce la enfermedad de la vaca loca. Esto sucede con los seres humanos al consumir el cerdo produciendo perforación en el cerebro de manera que quienes la consumen pueden llegar a desarrollar enfermedades como Alzheimer o enfermedades de este tipo y a su vez demencia”

Un prion o prión es una partícula infecciosa  formada por una proteína denominada priónica, que produce enfermedades neurológicas degenerativas transmisibles tales como la tembladera, etc.

En los animales, las enfermedades asociadas a los priones originan descoordinación en los movimientos, ceguera o la muerte. Las más conocidas son la Encefalopatía Espongiforme Bovina (enfermedad de las vacas locas, registrada por primera vez en el año 1984), causada por la alimentación suplementaria del ganado vacuno con restos ovinos y caprinos que ya presentaban la enfermedad). Otra enfermedad manifestada en animales es el Scrapie (en ovejas y cabras), que no se transmite a los seres humanos pero sí a los vacunos, capaces de transmitir la enfermedad a los seres humanos.